Destrucción controlada de tu presencia online
Eliminar cuentas que ya no usamos para retirar nuestra información de sus bases de datos reduce nuestra exposición ante posibles brechas de seguridad en las empresas.
La enorme cantidad de intentos de robo de cuentas de la que somos espectadores nos hace preocuparnos un poco más por nuestra seguridad en Internet. Sin ser experto informático, yo también ando buscando soluciones ‘de estar por casa’ que me permitan, como mínimo, disminuir en lo posible la superficie de ataque que un hipotético hacker podría disponer si decidiese robarme una cuenta.
Algo en lo que llevo pensando bastante tiempo es en la desmesurada cantidad de cuentas distintas que he abierto (imagino que al igual que muchos de vosotros) con el paso de los años en miles de servicios: desde portales de empleo hasta redes sociales, tiendas online o foros. Aunque en la mayoría de estas cuentas uno no incluye más allá de su fecha de nacimiento, email, nombre o teléfono, estos datos ya son mucho más de los que debería tener un hacker sobre nosotros, y por desgracia, pueden caer en sus manos con mucha facilidad dadas las constantes filtraciones que caen en la deep web.
¿De qué forma puedo aplicar algo de higiene digital, más a posteriori para esas cuentas en las que no usé un email temporal o en las que quedó registrado el número de teléfono que uso en la actualidad? Pues la más fácil, se me ocurre, es eliminar las cuentas que ya no usemos, que son muchas. Pero claro, yo no me acuerdo de todas las páginas webs en las que alguna vez me registré. Es aquí donde brindan mucha utilidad los registros de contraseñas que incluyen la mayoría de navegadores modernos, los llaveros digitales o las grandes marcas como Apple mediante la app Contraseñas, por ejemplo.
Si me meto en el apartado de contraseñas de mi navegador, Firefox, veo que hay guardadas más de 500. Como a día de hoy, desde luego, no uso 500 servicios o webs, tiene sentido ir una por una y revisar así qué webs reconocemos, cuáles usamos y qué cuentas nos interesa conservar. Las que no, podemos eliminarlas. Esto hice yo el otro día, aburriéndome al cabo de un rato por lo ingente de la tarea. No obstante, sí que pude eliminar mis perfiles en varios portales de empleo de dudosa calidad, y también en servicios random como un gimnasio online que usé durante la pandemia.
Este no es un ejercicio que te vaya a cambiar la vida, pero creo que sí que nos ayuda mucho, como decía, a eliminar las posibilidades de quedar perfilados tras un ciberataque que robe la base de datos de un negocio, evento que parece ocurrir tres veces al día en España, al menos por ahora.
No queremos que te vayas
Algo de lo que uno se percata cuando acude a borrar sus cuentas en diversos portales es que hay algunos en los que, deliberadamente, esconden lo máximo posible o, directamente, ocultan el botón de eliminación de cuenta del que toda web debería disponer. Es lo que me ha ocurrido con Wetaca, el servicio de tappers a domicilio donde he sido incapaz de encontrar dicho botón. En algunos casos, se nos obliga a enviar un email, proceso burocrático sin sentido, para eliminar nuestra cuenta. He tenido que hacerlo un par de veces mientras llevaba a cabo esta práctica que os comento.
En otros casos, podemos llevarnos la desagradable sorpresa de una letra pequeña que se vuelve en nuestra contra. Por ejemplo, por alguna razón resulta que la empresa Hotmart, plataforma española de distribución de productos digitales, no es capaz de borrar mis datos, por “cuestiones legales que establecen la retención de esa información por un periodo determinado”. Usé Hotmart en su día simplemente por mi suscripción al gimnasio virtual de Sergio Peinado, durante los meses de cuarentena en 2020.
Para lo que también sirve esta supervisión de cuentas activas es para comprobar que aquella web en la que te diste de alta hace cinco años ha dejado de existir, o ha cambiado de nombre, o ha sido absorbida por otra empresa. Tal vez te preocupe que tus datos hayan podido también pasar a disposición de la nueva entidad, lo que te anime a escribir un correo solicitándoles borrar tus datos en caso de que los conserven. Esto, por supuesto, es aburrido y pesado de hacer.
Llevar un control de las contraseñas guardadas en nuestro navegador o en un gestor de contraseñas como LastPass también puede ser útil para reducir daños en caso de que un hacker obtenga dicho registro, aunque un hackeo de tal magnitud ya es grave y demasiado improbable. Más que contra ciberataques, puede servirnos como limpieza mental y organización, ya que será más fácil encontrar lo que buscamos en el listado si tenemos 300 contraseñas guardadas en lugar de 600.
Así las cosas, eché una mañana borrando cuentas antiguas. Nunca sabré cuál es el beneficio total de hacer esto; posiblemente muy reducido o casi nulo, pero algo es algo. Esto unido también a pulsar unos cuantos “Cancelar mi suscripción” para limpiar la bandeja de entrada a mi correo, forma parte de una rutina que creo, puede ser positivo ejecutar con alguna periodicidad.








