10 impactos sexuales por minuto: la manipulación sensorial extrema de Instagram
Unas reflexiones sobre las madrigueras de conejo de contenido sexualizado en redes sociales, el gooning, el softporn, y el hackeo cerebral operado por el feed algorítmico.
Un día decidí darle a grabar la pantalla del iPhone y hacer scroll durante tres minutos por vídeos de la página Explora de Instagram, y ver cuántos vídeos de temática sexual rozando lo explícito me aparecían en tres minutos.
En esta prueba, conté alrededor de 30 vídeos softporn seguidos, interrumpidos únicamente por contenido publicitario. En otro intento, durante 5 minutos, conté más o menos 37 vídeos de índole erótica o sexual. Esto es un impacto enorme sobre la psique que ejerce un algoritmo cuyo objetivo es mantenerte pegado a la pantalla, recurriendo a los impulsos más básicos.
Este es un experimento totalmente casero, acientífico e inválido desde cualquier prisma teórico. No obstante, nos sirve para hablar de un tema por todos conocido, pero del que quizá no se hable tan a menudo por pudor a reconocer nuestras relaciones con los algoritmos y lo que estas desvelan de nosotros.
Enséñame tu feed
Pedirle a un grupo de gente, a modo de reto, que enseñen sus feeds de recomendación de Instagram, TikTok o YouTube Shorts se ha convertido en una forma extendida de romper el hielo al conocer a alguien, o de pasar un rato divertido con los amigos un viernes por la noche1. La razón es que, a veces, nuestros algoritmos pueden hacernos llegar contenidos, cuanto menos, llamativos, simplemente por haber visualizado anteriormente vídeos similares.
Hablamos de contenido potencialmente sexual, o de temáticas raras o frikis, que pueden dar una imagen distorsionada de nosotros, aunque precisamente porque sabemos que las redes sociales son las que suscitan estos agujeros de recomendación por la adicción que genera el contenido extremo o weird, ver cosas así en el feed de alguien probablemente cause más risas que prejuicios.

Cuando hablamos de que las redes sociales son adictivas, no es solo porque jueguen con las emociones más complejas de nuestra psique, como pueden ser el descontento político o el sentimiento nihilista, o porque generan adicción a la información de todo tipo.
Por supuesto, las redes también buscan afectar al nivel más primitivo, y esto puede ir desde la curiosidad más bobalicona y reptiliana por los vídeos de prensas hidráulicas aplastando objetos, hasta el contenido sexual o ‘softporn’ que, según perciben muchos usuarios, invade cada vez más los feeds de redes sociales como Instagram o X (Twitter).
El softporn, otra herramienta del capital tecnológico
No tengo datos sobre si realmente están creciendo las cuentas de softporn, pero que multitud de usuarios tienen la sensación de que las redes sociales cada vez se llenan más de contenido sexualizado es un hecho. Hecho que, además, tiene toda la lógica, dada la adicción que puede producir este tipo de contenido y la regularización del mismo gracias a la mercantilización y normalización que han permitido plataformas como Onlyfans.








Vaya por delante que esto no es una crítica a Onlyfans, sino sobre todo a la plataforma Instagram, de Mark Zuckerberg, y a X, de Elon Musk, en tanto que usuarios de ambas redes han mostrado en foros como Reddit su estupefacción ante la cantidad de softporn que les aparece en el feed.
Antes de nada, aclaremos que por softporn entendemos:
“Contenido que incluye temas sexuales, desnudos o elementos sugerentes, pero evita la representación gráfica y explícita de actos sexuales que se observan en la pornografía hardcore. A diferencia de la pornografía explícita, la pornografía suave se centra en crear una atmósfera sensual, a menudo recurriendo a sugerencias visuales, insinuaciones o intimidad implícita sin llegar a un comportamiento sexual manifiesto”2.
La razón de su proliferación se debe, en gran parte, a que cualquier contenido realmente explícito sería baneado de las redes sociales por violar sus normas de la comunidad.
El softporn, por el contrario, es capaz de moverse en el límite de lo permitido pese a tener ya una connotación sexual muy elevada, a la vez que se convierte en una especie de túnel de ventas o demo para que una parte de los usuarios caiga en la red de pesca y acabe comprando una suscripción a una página de Onlyfans o similares.




Como decía, no conozco estadísticas que hablen de la presencia en números de este género de contenido, pero en Reddit podemos ver multitud de hilos que se preguntan por el boom de este género de vídeos, o bien proponen soluciones para reducir la exposición (como hacer clic en ‘no me interesa’). Algunos ejemplos:
También encontramos vídeos en YouTube3 cuestionando la situación, y multitud de posts en X atestiguando una invasión de contenidos softporns en los feeds.

Hablar de este tema es complejo ya que puede malinterpretarse como un discurso moralista en contra de la, aquí indiscutida, libertad de expresión y creación. No obstante, no puede negarse que este es un fenómeno que afecta a un notable número de usuarios, que piden consejos para hackear su algoritmo y disminuir la presencia de este contenido, simplemente porque no es algo en lo que estén interesados o, precisamente, porque les cause demasiada distracción4.
Bots y slop: armas de la psyco warfare
Considero que este tipo de contenido, aunque por un lado ayuda a los creadores de contenido profesionales a conseguir conversiones y ventas en sus plataformas privadas, dotándoles de libertad financiera, es instrumentalizado también por las empresas de redes sociales para generar adicción, y además, de un modo muy físico.
Tentáculos digitales como fuente de estimulación que pueden llegar a instalar patrones o conductas no deseadas en el usuario.
Hace no mucho se viralizó el artículo “The Goon Squad”, de Daniel Kolitz, en el que se explora cómo el consumo de material explícito edulcorado por vía digital y distribuido por los sistemas algorítmicos ha generado una nueva tribu urbana, conocida como los “gooners”, que presentan unos comportamientos que en ciertos casos pueden llegar a ser negativos para la salud.
Con base en la teoría de la cosificación5, algunos estudios advierten de los riesgos para la autoimagen que implica este tipo de contenido, tanto para hombres como mujeres, y con mayor prevalencia en Internet o videojuegos que en la televisión.
En un plano más teórico, el filósofo Slavoj Zizek también advierte de un nuevo tipo de sexualidad; una sexualidad “postmoderna” en la que las máquinas cambian por completo el concepto:
“Hoy en día, en nuestro mundo invadido por la mercantilización y las invenciones tecnológicas, las parejas humanas reales son cada vez más reemplazadas por lo que Lacan llamó “lathouses”, objetos artificiales destinados a satisfacer nuestro deseo sexual sin otro ser humano (falos de plástico, pornografía digitalizada)”. El resultado es que nos vemos arrojados a un espacio de placeres ilimitados donde, aunque “todo está permitido”, nuestro intenso deseo sexual queda anestesiado.6
Sin intención de tomar una deriva conspiracionista, la presencia de bots7 y spam pornográfico en redes funciona, en la práctica, como una guerra psicológica en la que el atacante es la industria de la creación de contenido, y los atacados son los usuarios, con el objetivo de subyugarles a un consumo desenfrenado e interminable de material estimulante.
Frente a esta idea, una lectura más aterrizada y sosegada sería la de que, junto al boom de la industria de los influencers y creadores de contenido, viene aparejado un florecimiento en el mercado de los influencers sexuales, con una posibilidad de emancipación financiera muy positiva para emprendedores en Internet. Dicho esto, el auge del contenido generado por inteligencia artificial así como de cuentas automatizadas puede precisamente eliminar oportunidades de empleo para este tipo de creadores.
No obstante, esto puede conllevar efectos indeseados en determinados grupos de usuarios, que se exponen a un ambiente digital viciado y potencialmente tóxico para la salud mental.
En el sketch “Explore Page”, de Please Don’t Destroy para Saturday Night Live, se recrea esta situación, en la que un hombre llega a tragarse su móvil con tal de no enseñarle a su novia lo que le aparece en la página Explora de Instagram.
The Reel Problem: A Psychologist’s Guide To Recognizing The Effects Of Scrolling Through Soft Porn Reels On Facebook And Instagram. https://timelinedaily.com/health/the-reel-problem-a-psychologist-s-guide-to-recognizing-the-effects-of-scrolling-through-soft-porn-reels-on-facebook-and-instagram
Is There A Post-Human Sexuality? - Slavoj Žižek. https://philarchive.org/rec/IEKITA





