Internet fúngico y árboles USB: la tecnología espiritual de Pandora
El mundo imaginado por James Cameron contiene multitud de metáforas espirituales repartidas por un ecosistema natural alienígena gigantesco y aumentadas por tecnología humana avanzada.
Algo que no mucha gente sabe de mí es que soy fan, muy fan, de la saga de James Cameron Avatar. Considero este uno de los gustos más frikis que tengo, sin no el que más. Porque aunque no soy fan de Harry Potter, ni Star Wars, ni El señor de los anillos, ni de los cómics de Marvel, como puede ser habitual en el asistente habitual de una Comic-Con, Avatar es una saga muy famosa (al fin y al cabo la de 2009 sigue siendo la película más taquillera de la historia) pero poco apreciada en general, por lo que una efusividad excepcional puede resultarle rara a cualquier otra persona1.
Y es que hay cientos de ensayos criticando la supuesta ausencia de impronta cultural a largo plazo de Avatar, lo que muestra su poca relevancia, y que se suma a otras críticas como su falta de originalidad (similitud con la historia de Pocahontas) o incluso acusaciones de ser reduccionista y estereotípica sobre las tribus indígenas que se intentan representar en el planeta de Pandora, o de tener un protagonista con el síndrome del salvador blanco.
En mi caso, aunque puedo compartir hasta cierto punto algunos de estos puntos, considero absolutamente innegable el mérito de Avatar como una película ecologista, anticolonial y anticapitalista. Si bien su guion puede ser simple, gracias a ello ha sido una película masiva capaz de llevar su mensaje a millones de personas, y además, compensa con creces ese guion simplista con un apartado visual innovador y, sencillamente, increíble. Además extiendo mis halagos a las dos siguientes películas de la saga, El sentido del agua y Fuego y ceniza, que pese a sus defectos, continúan siendo bellezas cinematográficas que rompen las barreras técnicas preexistentes en el cine.
Y en cuanto a esa presunta falta de impacto cultural (nadie habla de Avatar como sí se habla de La guerra de las galaxias, por ejemplo) mencionaré por un lado que la película llegó a causar un efecto paralelo al de la novela Las desventuras del joven Werther, que llevó a algunos a suicidarse en la época. En el caso de Avatar, nadie llegó a quitarse la vida tras ver la película, pero sí fue muy sonado el “síndrome de depresión post-Avatar”2 por lo duro de regresar al mundo real tras el impacto estético que causaba la cinta. Asimismo, existen foros y wikis de seguidores de Avatar, por lo que sí que hay una comunidad de amantes del universo de Pandora ahí fuera.
Dicho todo esto, el motivo de este artículo es que uno de los aspectos que más aprecio del mundo imaginado por Cameron, es la presencia de unas tecnologías biológicas/espirituales que, merecen mas admiración y reconocimiento por la forma en que son capaces de introducir complejas ideas metafísicas en un producto que no deja de ser entretenimiento.
De la ayahuasca a la cola USB: las metáforas espirituales de Pandora
La genialidad de Avatar no solo radica en su mensaje en contra del capitalismo extractivo que produce en nuestro planeta contaminación, calentamiento global y destrucción de ecosistemas tanto animales como humanos. Avatar también encierra algunas claves filosóficas y espirituales profundas que no se suelen ver en el cine de masas. Lo hace a través de metáforas biológicas dentro de la vida imaginada en la luna de Pandora. Ideas que, por supuesto, son pura ciencia ficción y nada tienen de verosímil, pero que le sirven a Cameron para gritarle al mundo: ¿os imagináis si tuviéramos más empatía y más empeño en entendernos los unos a los otros?
El mundo ficticio que se nos propone contiene mucha riqueza en su biología imaginada. Tanto que ha inspirado vídeos de YouTube y amplios artículos periodísticos sobre la viabilidad en nuestro universo de sistemas naturales semejantes. También en Reddit podemos encontrar extensos hilos3 que comentan las connotaciones filosóficas de Avatar, que van desde el neohumanismo o el chamanismo al yoga y la espiritualidad, llegando a encontrar análisis que las unen con las ideas de Alan Watts.
Si a esto le sumamos que, según se conoce, las ideas para la película comenzaron a llegarle a Cameron a través de sueños, lo tenemos todo para crear un aura magnética y casi hipersticiosa sobre el origen de Pandora.
La tesis es la siguiente. Los Na’vi, la tribu alienígena que emula las tribus indígenas en Norteamérica u otras regiones que fueron destruidas por la colonización, comparten con los humanos el concepto de Dios o deidad. En su caso, su diosa es Eywa, el equivalente a la Gaia terrestre.
Lo original aquí es que si bien Dios, en religiones como la cristiana, tiende a verse como separado del plano material o biológico (y por tanto la idea de Gaia queda relegada a un estereotipo hippie o ecologista), en Pandora, Eywa posee un componente físico totalmente reconocible. Vive a través de toda una red similar al micelio de los hongos, al que los Na’vi pueden conectarse físicamente mediante una protuberancia en la parte de la coronilla, en el ritual llamado tsaheylu.
Recordemos que en la Tierra, a raíz de los últimos hallazgos científicos acerca del micelio y de las capacidades de los hongos para relacionarse entre ellos, esta red se ha llegado a llamar el ‘Internet de la naturaleza’4.
Podemos tomarnos el asunto con humor y señalar que, hablando del tsaheylu en Avatar, muchos apodan a estas fibras que crecen en el pelo de los Na’vi funcionan como un USB, con el que son capaces de hacer físicamente lo que los humanos solo podemos plantearnos de forma filosófica: la presunta unidad de todos los seres, a la que apuntan multitud de tradiciones, entre ellas la budista, que apuntan a una misma energía universal nutriendo y dando vida a todos los seres vivos.
Esta propuesta de ciencia ficción, aunque a algunos les pueda parecer cursi, inverosímil o pedante, es una forma excepcional de explicarle a una audiencia masiva a qué podrían referirse las ideas místicas y metafísicas de una base común compartida por todos los humanos y que trasciende incluso diferencias interespecie (recordemos que el budismo y el jainismo, mediante el vegetarianismo y otros hábitos, buscan proteger al máximo la vida no solo de otras personas sino de otros animales).
Gracias a este concepto del tsaheylu, Avatar puede explicar de forma muy visual cómo podría sentirse una experiencia mística o contacto divino. De hecho, en varias escenas de las dos últimas películas en las que aparece el personaje de Kiri, vemos cómo la bioluminiscencia de su cuerpo parpadea cuando sufre lo que parecen ser ataques epilépticos en varios momentos en los que intenta contactar con Eywa. De nuevo podemos tener algo de humor y observar cómo en estos momentos de convulsiones Kiri parece transformarse en un router con problemas técnicos.
A su vez, ese cielo o mundo divino contenido en las neuronas de la red fúngica de Eywa se comportaría como una nube o servidor, en el que las almas de los Na’vi, así como algunos conocimientos o recuerdos, quedan registrados para siempre, pudiendo ser consultados por sus seres queridos u otros en el futuro. No solo actúa como Internet en cuanto a conexión con la totalidad, sino como repositorio y contenedor.
Estas comparaciones con Internet pueden hacer gracia, pero realmente, si James Cameron se hubiese inspirado literalmente en él, no habría errado en ello, puesto que Internet puede, realmente, ser considerado una tecnología espiritual por su capacidad de unión y comunicación ampliada.
Una vez establecido el contexto espiritual principal de la película, podemos mencionar otros elementos que contribuyen a dotar a la saga de un fuerte mensaje trascendental.
Es muy conocida una escena eliminada de la primera película que ha sido apodada como la “escena de la ayahuasca”, la droga psicodélica, porque en ella vemos a Jake pasando otro rito de paso para convertirse en integrante del clan, que guarda muchos parecidos a lo que sería una ceremonia de ayahuasca, conducida por la líder de la tribu, esto es, la madre de Neytiri, en el papel de chamán. Las visiones de Jake y su trance contribuirían a demostrar el contacto constante de esta especie alienígena con un plano espiritual más elevado.
Del hinduismo al panteísmo: paralelismos con tradiciones espirituales
En Reddit, el usuario Spix-macawite señala paralelismos con el hinduismo:
“La conexión Na’vi con Eywa no es solo un recurso argumental sermoneador como un árbol parlante; es una impresionante representación visual de Brahman (la Conciencia Universal). Me ha impulsado a hacer cambios reales en mi estilo de vida, buscando esa misma “unidad” en mi entorno local a través de la atención plena y un renovado sentido de sacralidad hacia la naturaleza.
Hay una alegoría del alma que habita en un recipiente maya (ilusorio/temporal). Cuando Jake Sully dice: “Todo está al revés ahora... allá afuera está el mundo verdadero, y aquí adentro está el sueño”, describe el clásico despertar hindú: comprender que el mundo material es el sueño, y el mundo espiritual interconectado es la verdad última.
El ritual final en el Árbol de las Almas actúa como una imagen agridulce y conmovedora de Moksha (liberación). Jake deja atrás su cuerpo humano, por lo que su mente se convierte en Na'vi para siempre. Este cambio del mundo "áspero" de los humanos al mundo "vibrante" de Pandora representa el paso de la oscuridad a Sattva (pureza/luz)”.
Es poco probable que Cameron tuviera la intención de plasmar de forma subliminal mensajes hindúes, pero es que tampoco hace falta leer textos originarios. Las ideas presentes forman parte del imaginario colectivo, de una intuición natural de unidad presente en todas las tradiciones religiosas, también en la cristiana.
Es por ello que, como indica el usuario Homehealer222:
“Por eso resuena con tanta gente de diferentes culturas y sistemas de creencias. Incluso si alguien no lo considera “espiritual”, aún siente la pérdida cuando esa conexión se ve amenazada, y la paz cuando se honra. En ese sentido, “Avatar” toca algo muy antiguo y muy humano... el instinto de que estamos destinados a vivir en relación con la vida, no a dominarla.
Nos recuerda que la naturaleza no está separada de nosotros ni es solo un telón de fondo. Venimos de ella, dependemos de ella y todavía somos parte de ella”.
Otros usuarios hablan de ideas panteístas, o de referencias bíblicas en El sentido del agua. Al final, todo nos lleva a lo mismo.
Básicamente, lo que hace increíble a Pandora es que plantea un mundo en el que, a diferencia del nuestro, la existencia de Dios es física y materialmente demostrable (los científicos, en la primera película, intentan explicar sus hallazgos sobre el micelio de Eywa al equipo militar). Por eso es, a la vez, un mundo ideal imposible.
Mientras algunos ven Avatar como un producto vacío de fuegos artificiales y efectos especiales sin solidez narrativa, otros aprecian un mensaje trascendente directo y obvio que no llega a todos por igual.
“‘Post-Avatar depression syndrome’: Why does James Cameron’s film leave people feeling depressed?”. https://www.irishtimes.com/culture/film/2022/12/15/post-avatar-depression-syndrome-why-does-james-camerons-film-leave-people-feeling-depressed/
Algunos de ellos son:
https://www.reddit.com/r/HighStrangeness/comments/1c1s9l1/avatar_is_literally_from_an_ayahuasca_vision_if/
https://www.reddit.com/r/Avatar/comments/1qpezkb/connecting_to_the_spirit_tree_on_pandora_is_the/
https://www.reddit.com/r/TrueFilm/comments/1q6aze4/beyond_the_spectacle_the_spiritual_sincerity_and/
https://www.reddit.com/r/Avatar/comments/zp3a7x/i_hope_im_not_the_only_one_who_loved_how/
https://www.reddit.com/r/spirituality/comments/1ptihuy/watching_avatar_felt_like_a_spiritual_lesson_what/
https://www.reddit.com/r/Wicca/comments/5v9r04/avatar_has_roots_in_real_spirituality/
“How We Grew the Internet Wrong: What Mycelium Networks Teach Us About Digital Infrastructure”. https://www.ntari.org/post/how-we-grew-the-internet-wrong-what-mycelium-networks-teach-us-about-digital-infrastructure






