Todos queremos desconectar, pero ninguno lo hacemos: lo confirma este estudio
Entre las conclusiones más destacables del informe de Publicis, se encuentra la contradicción entre el deseo por desconectar de las redes y la tecnología y el uso real que hacemos de ellas.
Todos decimos que queremos desconectar, recuperar el control de nuestras vidas y vivir más offline, pero esto no se materializa. Es un quiero y no puedo. Es un ideal común pero inalcanzable.
Así se desprende del informe “TRENDS or HYPE” de la firma Publicis Groupe que este viernes han presentado dos de sus directivos en el II CIDEMA Congress Business, celebrado en el campus de la Universidad Nebrija en Madrid.
El informe, que busca desvelar hasta qué punto la IA es un “hype” (está sobrevalorada) o un “trend” (una tecnología realmente usada). Entre sus conclusiones más destacables, se encuentra la contradicción entre el deseo por desconectar de las redes y la tecnología y el uso real que hacemos de ellas.
En concreto, y como nos cuenta Sergio Martínez, Senior Insight Analyst de la firma publicitaria, un 50% de las personas dice “querer retomar el control” de sus vidas frente al empantallamiento y la omnipresencia de las redes sociales, en un fenómeno que denominan “replanteamiento digital”.
Los que más quieren salir de ellas son los jóvenes, con un 59% que afirma desear pasar menos tiempo online. Esto también se demuestra por la subida del 52% en la cantidad de búsquedas en Internet que se hacen sobre desconexión digital.
De esta forma, la ambición de desconexión se queda solo en una “intención que no se materializa”; en una “aspiración colectiva que choca con nuestra dependencia digital”. Mientras hablamos sobre desintoxicaciones digitales, que se popularizan como si de un challenge de comer canela se tratase, descargamos apps que nos obligan a desconectar, renegamos de las apps de citas y suben las compras de experiencias sensoriales como viajes o conciertos, no dejamos de usar la tecnología de una forma u otra.
Lo digital “se ha integrado tanto en nuestras vidas que ahora la gente empieza a sentir que todo su mundo gira en torno a una pantalla. Entonces empieza a sugrir la tendencia del replanteamiento digital: necesito un tiempo para mí, desconectado de pantallas, etc. Este fenómeno es un quiero y no puedo”.
Y es que, “lo virtual y lo físico se entrelazan, haciendo difícil imaginar el día a día sin herramientas digitales”, y acabamos dándole conversación a ChatGPT para que nos organice el itinerario del trip a París o Roma, buscamos listas de recomendaciones de series y compramos todo lo que queremos online.
Esta curiosa situación también se ve reflejada en las actitudes de los distintos grupos demográficos frente a la expansión de la IA. Y es que, mientras los más mayores temen a la inteligencia artificial por la posible pérdida del empleo, los jóvenes demuestran ser más conscientes de los efectos de la tecnología sobre la salud mental y las formas de vida.
“A día de hoy, estamos en torno a las 7 horas conectados al día de promedio, por persona, en España, y es un dato que no deja de crecer” - Sergio Martínez.
Esto es así porque los individuos de entre 18 y 24 años, según el estudio, temen a la IA no tanto por su impacto en el mercado laboral sino por sus consecuencias en materia de privacidad, relaciones personales, bienestar psicológico y adicción a redes sociales.
Es también paradójico que las conversaciones sobre smartwathes están creciendo (+11%), pese a que un reloj inteligente puede implicar (aunque dependiendo del uso que le queramos dar) una todavía mayor conexión al ser este un gadget unido a nuestro cuerpo todo el día.
Ante este escenario, desde Publicis lo que recomiendan hacer a las empresas es “enriquecer lo físico con lo digital”. Esto es, utilizar lo físico como la base y el digital como un apoyo para facilitar la eficiencia en aquello que se lleva al consumidor. También animan a “reevaluar el uso digital” en tanto a que quizá se digitalizan elementos que no lo necesitan, y a “evitar sumarse a la saturación” de productos digitales que solo quieren subirse al carro sin aportar algo de valor.
Hipócritas también sobre la IA
Además de esta desvinculación entre lo que decimos y lo que hacemos cuando hablamos de detox digital, se añade lo que podríamos denominar una hipocresía en torno a la IA, en tanto que si bien nos preocupa la inteligencia artificial por diversos motivos (laborales, ecológicos, económicos), experimentamos y usamos la IA diariamente para diversas cosas, como puede ser buscar rutas eficientes al trabajo, obtener una receta de cocina o redactar un email.
Es por ello que, desde Publicis, señalan que la IA se percibe como una amenaza, pero también con fascinación. “Menos de la mitad de la población ve la tecnología como una amenaza significativa para sus vidas”, reza una de las diapositivas presentadas.






