Viaje al interior de Oasis, la revolucionaria red social de un hacker español
Desarrollada por el conocido hacker Epsylon, Oasis pretende dar la vuelta a los mecanismos capitalistas de las redes sociales convencionales para crear un espacio autosuficiente y humano.
En agosto publiqué una entrevista al hacker Epsylon en la que hablamos de su ambicioso proyecto SolarNET: un pack de hardware y software que, de forma similar a la mochila europea de emergencia, sirve para conectarse a Internet de forma autosuficiente y contar con las principales herramientas digitales en todo momento y en cualquier parte. Una de las partes más interesantes que integran este proyecto es el de Oasis: la red social de este desconocido ecosistema digital a la que, de momento, solo es posible entrar con invitación. Tras ofrecerme muy amablemente una invitación para entrar, decidí relatar mi experiencia en este artículo para que quede registro de cómo interesantes alternativas a las grandes plataformas nacen y se desarrollan en España, pese a que no sean muy conocidas.
Para poder entrar a esta red social es necesario hacer una pequeña excursión en el bosque digital; una expedición en forma de tutorial que hace que lograr entrar en ella sea aún más excitante que simplemente entrar una web de registro con email y contraseña. Seguir los pasos incluidos en su web no es del todo fácil para alguien con conocimientos muy ligeros de tecnología, pero desde luego no imposible. La posible dificultad para seguir la guía no es una crítica: tal y como Epsylon nos explicó, su objetivo no es, al menos todavía, el de tratar de convertir Oasis en una red mainstream, por lo que tiene sentido no poner las cosas fáciles para cualquiera fuera del ámbito de los hackers y aficionados a la tecnología.
La filosofía de Oasis
Antes incluso de iniciar el proceso de acceso, la guía de SolarNET ya nos remite a un código de conducta que nos adelanta mucho sobre la filosofía de Oasis. Una red que, haciendo honor a su nombre, busca una experiencia “libre de acoso” para todos sus usuarios.
Como colaboradores y mantenedores, nos comprometemos a hacer que la participación en SolarNET.HuB (SNH) y nuestra comunidad sea una experiencia libre de acoso para todos, independientemente de la edad, el tamaño corporal, la discapacidad, la etnia, la identidad y expresión de género, el nivel de experiencia, la nacionalidad, la apariencia personal, la raza, la religión o la identidad y orientación sexual - https://wiki.solarnethub.com/docs/code_of_conduct
Por otra parte, en su página de Introducción se nos explica el porqué de la necesidad de crear este “Oasis”; una buena reflexión sobre el precario estado de la libertad y la diversidad en Internet en la actualidad.
Los sitios de redes sociales más populares hoy en día [2022] se crean, mantienen y gestionan desde sedes en solo dos territorios en el mundo: Estados Unidos de América [California (Facebook, YouTube, WhatsApp, Microsoft Messenger, Instagram)]; y China [Shenzhen (WeChat, QQ, QZone), Pekín (TikTok) y Shanghái (Sina Weibo)].
Un lamentable statu quo que hace necesario además crear todo un nuevo lenguaje con el que distanciarse de las convenciones creadas por las redes “sociales” que en realidad deberían llamarse redes “comerciales” y “extractivistas”. Así, en Oasis no hay usuarios, sino “habitantes”; no hay botón de “like”, sino “spread” (difundir), y podemos hacer “suport” (apoyo) en lugar de seguir a alguien.
Es interesante también la crítica que hacen hacia el concepto de perfil en las redes sociales mainstream. Un mecanismo que puede servir para exacerbar y explotar la faceta narcisista del individuo, e incitarle a vender su personalidad como un producto fetichista, además de permitir a otros comprar información sobre ella.
Consideramos que el concepto de “perfil” se fundamenta en estereotipos, patrones y expectativas psicológicas y comportamentales, utilizados en técnicas forenses, eficiencia laboral, marketing, comportamiento patológico, social o político y targeting, que definen de forma sesgada a individuos y grupos y permiten extraerles y alimentarlos con información crítica.
Con esta máquina intelectual detrás, y con una tecnología blockchain orientada a reducir la huella ecológica de la red, Oasis pretende ser radicalmente diferente a Instagram, Facebook, Tuenti, o cualquier otra que se nos venga a la cabeza. Ni siquiera le falta su propio sistema monetario digital, con el que buscar la emancipación económica. “Oasis contiene su propio UBI (Renta Básica Universal), distribuido semanalmente mediante ECOin, y calculado por nuestra IA a través de la participación y la confianza positivas y eficientes”, explica Lord Epsylon en su canal de Telegram.
Sorteando obstáculos
Una vez hechas las presentaciones, vamos a intentar por fin entrar a la tierra prometida. En la guía se nos ofrecen unos sencillos comandos de terminal con los que hacer la instalación del código fuente en un sistema operativo GNU/Linux. Para los no convertidos que usamos aún un Windows o macOS, entendí que podíamos usar la guía “para otros dispositivos” que se enlaza en la documentación, aunque más tarde me di cuenta de que Oasis solo puede instalarse en un sistema Debian (una puerta de entrada que, aunque estrecha, tiene todo el sentido dada la filosofía del proyecto).
Pero como en un principio no sabía que solo se podía usar en un Linux, tiré de ChatGPT cuando me apareció un error para intentar adaptar el script a Mac. En un macOS no podemos hacer sudo sin que nos salga una advertencia de peligrosidad, y tenemos que usar brew en lugar de apt-get, por ejemplo. Tras ejecutar el script modificado por ChatGPT, me pareció que la cosa funcionaba, y estaba descargando la inteligencia artificial propia con la que cuenta Oasis. Una IA de 3,8 GB que, a diferencia de las IAs comerciales, estaría orientada a ayudar a la comunidad, en lugar de a su empresa creadora mediante la extracción de conversaciones guardadas y datos de uso.
Pero, tras trastear sin tener ni idea con archivos json y scripts de shell, me doy cuenta de que será imposible instalar Oasis en mi Mac porque usa chip ARM, y parece que hay módulos incompatibles con esta arquitectura de procesador. Visto lo visto, decido volver a intentar instalar Oasis de cero en una máquina virtual.
Tras reinstalar el repositorio en una máquina virtual con Ubuntu Server + entorno Xfce (que tengo que emular y que, por tanto, me va lentísimo), la cosa va mejor, aunque la IA de Oasis no se me instala por completo por falta de espacio (pensé que con 18 GB de disco en la máquina virtual sería suficiente…).
En un principio, al ejecutar el script de oasis no ocurrió nada, más allá del mensaje en terminal de haber conseguido entrar. Esto me dejó en duda, y me quedé un rato buscando entre los archivos de la carpeta por si había algo que me había dejado sin leer. Pero no, resulta que la respuesta estaba ante mis narices. Simplemente tenía que introducir en el navegador la dirección localhost con el número de puerto que la propia terminal me mostraba, pero claro, no supe darme cuenta por mí mismo. Fue al volver a ejecutar el script por tercera o cuarta vez cuando se me abrió una ventana de Firefox por sí sola, y entonces se me mostró la página de inicio de Oasis.
En busca del tesoro
Una vez dentro, pude ir toqueteando y buscando entre los distintos apartados de la red. Resulta muy interesante introducirse en una red social de este tipo, sabiendo que son muy pocos los que la usan de momento, ya que te provoca esa sensación de estar explorando un misterioso terreno desconocido. Todo esto, eso sí, con una experiencia terrible dada la lentitud de mi sistema Ubuntu emulado con UTM.
Oasis cuenta con una gran cantidad de categorías y secciones distribuidas en la parte superior y a ambos lados, por lo que al principio puede intimidar un poco. Voy pinchando en cada una y, aunque no veo mucha actividad, sí que se ve una gran estructura con multitud de funcionalidades que demuestran un gran potencial.
Tras introducir el código de invitación para entrar en el PUB “La Plaza”, el servidor público de Oasis, veo que me aparecen ya algunos enlaces a hubs y usuarios que poder cotillear.
Pese a la gran cantidad de secciones, foros o clubes que hay, no son tantos los mensajes a los que tengo acceso para ver. En algún momento, llego a un apartado en el que puedo pulsar el botón de “ALL” (todos) para ver toda la última actividad y publicaciones, en lugar de entrar a secciones concretas, y ahí me topo con lo interesante. Mi momento favorito de explorar lugares recónditos de Internet es encontrarte con la pequeña aportación de un desconocido con la que poder estar de acuerdo, de la que aprender o apreciar. Me encontré con varios PDFs que algunos usuarios habían compartido, que parecen muy interesantes y que sin duda me leeré. Estos eran:
“La Catedral y el Bazar”, de Eric S. Raymond
“Manifiesto del Rizonauta”
“Soberanía Distribuida: Arquitecturas Anti-Frágiles para la Autonomía Relacional”
Aparte de estos textos, también había algún post propio o descripciones de perfiles que leer. Había pequeñas reivindicaciones de la libertad en Internet o de la cultura hacker. Al tratarse de una red con pocos usuarios y muy minoritaria, encontrarse con publicaciones me resulta como dar con una reliquia histórica de alto valor cultural. Algo nostálgico, igual que si te encontrases con un mensaje dejado por alguien en un antiguo videojuego de mundo abierto que ya nadie conoce. Y eso que, probablemente, los mensajes sean recientes, pero el aura hermética de Oasis hace que todo lo que hay en su interior parezca una cápsula del tiempo. Es también aquí donde encuentro el Manifiesto de Oasis, entiendo que escrito por Lord Epsylon (“psy”), y que cumple con el tono épico e ilusionante siempre presente en los manifiestos que acompañan a proyectos open source de este tipo. Lo adjunto al final de este post.
Entrando en la sección de “avatar”, vi que Oasis genera imágenes de perfil automáticas, y que tal como se indica, no se te pide introducir ningún dato personal. También se genera una especie de código de identificación, en mi caso “jeLLnu6n”. De todas formas, hay un apartado de “CV” en el que se invita a quien quiera a detallar su perfil profesional si se desea.
De momento, hasta aquí llega mi exploración de Oasis. Lo ideal sería contar con un PC dedicado a Linux con el que poder usar un sistema operativo rápido y no tener el tremendo lag de la emulación de amd64. Oasis es una red sorprendentemente rica en funcionalidades y muy comprometida con sus principios, por lo que ojalá que pronto ascienda su número de usuarios activos mensuales, que de momento, y según los propios datos de Solarnet, es de unas 7 personas.
Y finalmente, termino con el manifiesto de Oasis, que además de en la plataforma está también incluido como documento de texto en la carpeta que instala Oasis en nuestro PC:
I’m tired of watching injustice prevail while the echoes of despair roam the halls of a world that is burning out. Indifference is the cloak under which those who delight in the suffering of others hide. Reality, with all its weight, crushes us—but within us, there is a flame that refuses to go out, a hope that persists despite the shadows.
Yes, we are tired. Tired of the systems that diminish us, of the lies that divide us, of the structures that tell us we cannot change. But haven’t we witnessed the transformative power of human connection? Haven’t we seen what happens when ideas flow without barriers, when a group of souls comes together in a shared purpose, when digital empathy turns into concrete action?
Today, in the midst of this chaos, within the social network that connects the most willing minds and hearts, we have the power to give life to new worlds. Worlds where justice is non-negotiable, where collaboration replaces destructive competition, where knowledge is not a privilege but a universal right.
Projects like OASIS are not just virtual spaces; they are seeds we plant today to harvest tomorrow: a place where voices rise together to build the future we dream of. A space where each piece of code, each line of thought, each project is born with the intention to heal, to learn, to change. We don’t have all the answers, but we are certain that the act of building begins here, in this community of dreamers and doers—creators who understand that the future is forged by hands that reach out to collaborate, not to destroy.
So even if today the shadows are long and impunity still reigns, tomorrow the sun of hope will rise—and it will rise with the strength of an army of ideas and projects born in this Oasis of infinite possibilities. May our voices never go silent, may our hands never stop working, may our eyes never stop gazing toward the horizon—where new worlds await to be created by us. Because in the end, if we don’t dream the future, who will?
The revolution is in our hands, and its strength lies in the connection between all of us. Together, I still believe—we can create something truly worthwhile ...
.- by psy (O3c8.net)










