De la comunidad al algoritmo: por qué echamos tanto de menos el YouTube de 2010
Muchos coinciden en que la era dorada de YouTube España quedó atrás hace tiempo. Después de que la creación de contenido se convirtiese en industria, los usuarios notan la falta de autenticidad.
Fue un día cualquiera en el que estaba haciendo scroll en TikTok cuando de pronto me topé con todos ellos. El propio vídeo, con un color apagado y la baja calidad de las cámaras móviles de antes, contribuía a darle a la escena ese aura nostálgica y casi liminal. Se trataba de un corte en el que, en una de esas famosas quedadas de creadores, iban saludando a cámara una ristra de caras que, para cualquier Gen Z adicto a YouTube durante la ESO, son instantáneamente reconocibles.
El vídeo de TikTok casi me hace hasta recordar olores de otra época, inundándome de esa gustosa nostalgia de lo que se antoja como un pasado más simple. Un internet más inocente, artístico y sincero, y una época en la que, aún en el instituto, y pese a las tormentas propias de la adolescencia, uno seguía resguardado del caos laboral de la vida adulta.
Ni de lejos era el único en sentir esa nostalgia. En la caja de comentarios del vídeo, multitud de usuarios exigían conocer dónde estaban ahora estos creadores. Es como si, con el paso del tiempo, hubieran salido del mapa y, dada el aura mágica de Internet, pensásemos que no pueden tener una vida normal en la actualidad, sino que de alguna manera han quedado congelados en el tiempo y atrapados en algún rincón olvidado de la red, como las backrooms.
La descripción del vídeo lo encapsula como producto nostálgico perfecto para consumir en redes, con el aura mística de un lost media: “#YouTubeEspaña 2010 Core”. La comunidad originaria de YouTube España queda así reducida a una estética específica, consumible como las otras tantas que existen (dreamcore, cyberpunk core, weirdcore, cottagecore…), para viajar en el tiempo y darnos un poco de calma como si de una pastilla digital se tratase.
Los ecos de esa época vuelven a nosotros en forma de tendencia y de POV (point of view o punto de vista), otro término usado para vendernos una escena determinada que consumir como una película. El YouTube de 2010 regresa, pero reempaquetado con las lógicas de consumo digital actual. “Bring back este vibe”, reclama la usuaria, como quien suplica a McDonald’s para que recatalogue la McRib.
“POV: estás en un grupo de WhatsApp que se llama Creepy Creepers, es 5 de abril de 2014 y vas a una de las tantas kdds que hacían lxs YouTubers en Arc del Triomf
un abrazo grande a este lado de Youtube España 🫶🏽🫶🏽🫶🏽🫂🫂🫂
#creepycreepers
#bringbackestevibe #elloscaminaronparaquelxsinfluencerspudierancorrer
#queheavyahoratengolamismaedadomasdelaquetenianalgunosdeellosenesemomento”
Con más de 10.000 likes y cientos de comentarios añorando un mundo paralelo en el que estos youtubers siguen en activo, queda claro que, viviendo en la era de la nostalgia, si YouTube fuese Hollywood ya habría hecho veinte remakes con muchos de estos creadores.
De hecho, un creador de dicha época sí se ha dado cuenta de la enorme demanda que hay por recuperar a esas primigenias personalidades de Internet. Hace unos meses, Rush Smith inició una serie en su canal llamada “Los Primeros YouTubers de España (2006-2010)”, en la que ha entrevistado a leyendas como CristtySpain, ChusitaFashionFever o Sowick, grandes precursores de la creación de contenido en vídeo.
Aunque, según ha expresado Rush en diversas entrevistas, su objetivo no era tanto aprovechar un afán nostálgico sino más bien hacer justicia, en el sentido de cumplir una labor historiográfica para que la contribución de dichas personas no quede eclipsada por los titanes actuales del juego (véase Ibai Llanos, Plex o TheGrefg). Pero sí hay que reconocer que el publicista ha tenido muy buen ojo con este movimiento, como si hubiese detectado esta pulsión de retromanía en el ambiente.
Lo que todos nos preguntábamos era cómo nadie lo había hecho antes o, como el propio Rush apunta, cómo YouTube España no ha propuesto una iniciativa similar por su propia cuenta.
El fin de una era
Entonces, ¿por qué echamos tanto de menos a ese YouTube de antes? Sí, por un lado es obvio: crecimos con estos pioneros de la creación de contenido, antes de que subir vídeos tomase esa definición corporativa. Pero como argumentaré aquí, hay muchas otras razones.
YouTube ya no es lo mismo. La cristalización de la figura del influencer ha estandarizado la actividad de expresarse en vídeo, y por ello, pese a que el nivel de calidad del contenido en la plataforma de Google ha subido mucho, lo ha hecho a costa de perder algo fundamental: autenticidad.
Y es que es imposible creer que alguien que sube un vídeo a día de hoy lo hace con la única intención de conectar con otras personas o de expresarse a nivel creativo. Sabemos que YouTube da dinero, y todo el mundo quiere lograr la independencia del trabajo de oficina. Hemos perdido la inocencia.
Pero no solo ha cambiado la naturaleza del youtuber. Ha cambiado la naturaleza misma de Internet. YouTube, al igual que el resto de redes sociales, han dejado de ser salones comunes virtuales. Ahora son trampas algorítmicas de captura de atención.
Koala Rabioso, entrevistada por ANTINODO y preguntada por su relación actual con YouTube, comenta:
“Ahora mismo uso YouTube sobre todo para subir los capítulos de nuestro podcast No pasa el filtro. Ya no creo contenido en YouTube como lo hacía antes: ni vídeos creativos, ni vlogs diarios, ni nada parecido. Y la verdad es que no hubo un momento exacto en el que dijera “hasta aquí”. Fue algo progresivo, una especie de desencanto general que creo que muchas personas creadoras vivimos a la vez. La plataforma dejó de cuidar a sus creadores y se fue alejando de lo que nos enganchó en un principio. Se convirtió en otra cosa.
[…]
En realidad todo ha cambiado mucho desde que empezamos. Y a mí, que me cuestan los cambios cuando no los elijo, eso me ha afectado bastante. Si de mí dependiera la forma de dirigir YouTube o Meta, evidentemente lo haría de forma muy distinta. Son espacios de internet que han ido virando hacia algo con lo que no me siento nada identificada.
Además, estas plataformas han perfeccionado sus algoritmos para que pasemos más tiempo ahí, no para ofrecernos contenido de calidad o que nos aporte algo, sino contenido que nos enganche, como yonkis en busca de dopamina. Y eso ha transformado también el tipo de creadores que salen. Nosotros siquiera sabíamos que esto se podía convertir en un trabajo de hecho jajajaja.
También he dejado de usar redes como Twitter, que me encantaba. Lo usaba desde 2009, pero la abandoné hace un año y algo como protesta por cómo se estaba gestionando. No tengo demasiadas esperanzas en que todo esto mejore, la verdad. Son plataformas en manos de megacorporaciones que se han hecho más poderosas a medida que han ganado más dinero, y eso hace muy difícil que haya espacio para un contenido realmente ético o transformador”.
Aversión a la huella digital
Pero podemos seguir enumerando motivos por lo que el “YouTube Spain 2010 Core” ha quedado en fósil. Otro asunto es la mayor concienciación sobre la privacidad y las consecuencias negativas que conlleva compartir la vida personal en Internet.
Ana Cerezuela (quien se hacía llamar Terafobia, nickname que ahora considera como deadname), habló sobre esto en el canal vanfunfun hace 4 años. Abbey C. (aka La chica del andén), otra creadora de la época, explica en ANTINODO cómo su persectiva ha cambiado en este sentido:
“Lo que más ha cambiado en mí con las redes sociales es la exposición que hago de mi vida personal. Como muchos en esa época, lo que ofrecíamos a la audiencia era nuestra persona y nuestra historia de vida. Ahora mismo me alegra mucho haber encontrado un contenido que hable por sí solo, más allá de mi persona. Ya no me siento cómoda dando detalles más personales”.
En algunos casos, este replanteamiento sobre la intimidad y las consecuencias de la huella digital ha llevado a que varios canales privaticen por completo su catálogo.
Ana Cerezuela ha privatizado todos sus vídeos excepto un booktrailer de hace 5 años, que sirve para recalcar su nueva carrera como escritora. KevinQueBien también ha ocultado todos sus vídeos, dejando tan solo uno en el que anuncia que YouTube pasa a ser un “ciclo cerrado”.
Resulta revelador, además, que el vídeo con el que anuncia su despedida consista en la animación de un corazón partiéndose en dos. Podría haber optado por un corazón habitual, enfatizando su amor por la comunidad y sus seguidores. Sin embargo, se nos muestra el signo más reconocible del desamor (o el desengaño). Cada uno que haga su interpretación.
Misma historia con FocusingsVlogs, creadora que cerró su canal y de la que conservamos sus vídeos gracias a la recopilación y resubida que hizo una seguidora suya, con el beneplácito de la autora. Igual ocurre con Mariam Myops, cuyos vídeos podemos ver por el rescate de una cuenta fan. Holly Molly también eliminó su pasado en la plataforma, quedando solo muestra de los vídeos colaborativos en otros canales.
Y hay algo muy lógico en sentir como raro que personas desconocidas puedan acceder 24/7 a una versión antigua de ti. Todo y todos cambiamos, todo el tiempo. A veces no es solo una cuestión de vergüenza por las tonterías de la juventud, sino que va mas allá. La identidad se transforma y puede generarse un conflicto interno.
Por ejemplo, los que siguen a Melo desde la época de las covers de Lady Gaga y de la obsesión por los pingüinos, han tenido la suerte de ser testigos de un viaje emocionante de descubrimiento personal. Viaje que, no obstante, cada persona puede gestionar de forma diferente. En el caso de Melo, él sí ha optado por dejar sus vídeos antigos en público.
De la comunidad al algoritmo
Abbey C. no sube vídeo a su canal desde hace 5 años. Actualmente está centrada en la literatura y en la divulgación sobre protección del medioambiente.
Sobre su relación actual con las redes sociales, la creadora explica, mostrando el cambio de paradigma del uso social al uso laboral:
“Ahora mismo creo contenido enfocado en Instagram y que replico en TikTok. A lo largo de los años he probado diferentes trabajos como en una agencia de publicidad, pero desde principios de año soy autónoma y por suerte están saliéndome oportunidades como educadora ambiental, estoy muy agradecida por ello y muchas veces llegan gracias a las redes sociales. Yo las utilizo con un doble propósito: educar y conseguir oportunidades laborales”.
Por otro lado, podemos mencionar la intoxicación de plataformas con discursos de odio o mensajes extremistas. Tal y como comenta en tono de broma Rush Smith en su reciente participación en el pódcast “Doble de drama”, YouTube empezó siendo, referenciando a Jorge Javier Vázquez, un espacio de mujeres y maricones, que merecen ser recordadas por su apuesta innovadora.
Con el paso de la frikada al mainstream y la masificación de las plataformas, la situación actual es distinta. Koala Rabioso nos dice:
“Echo de menos que antes daba vergüenza ser fascista. Literalmente. Hoy en día, muchísima gente airea discursos de odio sin ningún problema, con total impunidad, y encima las plataformas les dan espacio. El auge de la ultraderecha, los mensajes reaccionarios, la desinformación, los discursos violentos… están por todas partes. Y me duele ver cómo muchas de las plataformas que en su momento fueron espacios de creatividad y libertad, ahora se han convertido en altavoces para todo lo contrario”.
¿Y cuándo acabó realmente el YouTube de antes? No tengo tiempo de hacer la investigación histórica apropiada, y por ello recurriré a una fecha algo arbitraria pero entendiblemente relevante. El fin de Septiembre 13, la casa de creadores (Chusita, Celopan, Rush, JPelirrojo, Roenlared…) que marcó un hito en España, y que se saldó con una ruptura profesional y personal traumática para sus integrantes, podría verse como el último clavo en el ataúd del YouTube prealgorítmico. Hablamos de 2015, hace diez años, cuando JPelirrojo publicó el diss track “Cazapartner”. Nada volvió a ser lo mismo.
Tampoco fue la única ruptura profesional dolorosa para la comunidad que ocurrió en aquellos años. Fue en 2016 cuando, en un vídeo con la caja de comentarios deshabilitada, Nana, integrante de Rager Coffee, anunció el final de esta canal sobre cultura de Internet. O al menos, su final tal y como lo conocíamos, ya que Rager Coffee vivió luego una segunda etapa presentado por Germán en solitario, desde 2016 a 2023.
Septiembre 13 fue un proyecto común en el que un grupo de amigos creyó en la idea de potenciar contenido de calidad basado en la colaboración entre compañeros y la sinergia artística.
Podemos entender la caída de Septiembre 13 como una metáfora del fin de la pasión como principal motor creativo. El éxito económico pasó a ser la razón por la que grabarse a uno mismo. YouTube ya no era un patio de juegos, ni el jardín trasero de un chalet en las afueras de Madrid en el que viven juntos cuatro colegas. YouTube se convirtió en Wall Street.
¿Simbolizó el final de Septiembre 13 el final de YouTube como proyecto colaborativo? Fue también hace 9 años cuando se dejó de subir vídeos en el canal compartido “Reclutados”. Asimismo, Spanish Queens, de temática LGTBQ+, terminó su actividad hace unos 7 años. Los “multivlogs”, esos canales en los que varios youtubers iban subiendo vídeo en distintos días, también acabaron pinchando. Desconozco si por caída en popularidad, cansancio de sus creadores, o ambos.
En conversación con ANTINODO, Joaquín Reixa (omglobalnews) menciona precisamente el deterioro de la comunidad al preguntarle por cómo ha cambiado YouTube desde que empezó hasta hoy:
“Creo que lo que más ha cambiado y en cierto modo quizás es por esto por lo que está habiendo este fenómeno de nostalgia, es la pérdida de la sensación de comunidad.
En YouTube España, desde que se empezó hasta 2016-2017, había un sentimiento muy grande de comunidad, de tener muy identificados quienes eran los creadores del momento, muy buena relación unos con otros…
Evidentemente luego había grupos de amistad por un lado y por otro, pero había una sensación de pertenencia a una comunidad muy marcada, que acabó con un cambio que hizo YouTube internamente donde como plataforma empezaron a priorizar cuidar a los anunciantes frente a los creadores.
[…]
También coincidió ese momento con el boom de otras plataformas tipo Instagram, luego Snapchat y luego TikTok. Y ya no se era youtuber, sino que se era influencer en general.
Entonces empezó a ver mucha más oferta de contenido y de creadores, hasta ahora que es descomunal. Hay miles y miles, donde por ese lado también es difícil poder mantener una sensación de comunidad plena”.
Burnout y salud mental
La precariedad económica se instauraba en España, y ya no tenía sentido perder el tiempo haciendo covers de Adele ni bailando alrededor del arcoíris. Había que hacer dinero.
Y cuando esta profesionalización ocurrió, toda clase de creadores enamorados del lenguaje audiovisual se toparon con un obstáculo desconocido: el burnout.
Abbey C. nos cuenta:
“En esa época [cuando subía vídeos] era capaz de estar todo un día, o varios, centrada en sacar adelante un vídeo. Tenía un hiperfocus bastante fuerte. Por el lado malo, me solía sentir muy mal cuando descansaba y no estaba siendo productiva. Ahora mismo me alegra haber aprendido a descansar y a vivir una vida más completa más allá de las redes, pero a veces sí que echo de menos ese hiperfocus que ya no tengo”.
Reixa también tiene algo que decir sobre el impacto qeu tuvo Internet en personas, al fin y al cabo, muy jóvenes:
“Creo que al final todos nosotros que empezamos en YouTube tan jóvenes (yo tenía 17 años cuando empecé) sin tener ejemplos, porque por aquel entonces no había el equivalente al youtuber de ahora, ni tampoco mucho conocimiento sobre el mundo Internet, sus consecuencias, etcétera… Pues al final, éramos gente relativamente muy joven, muy expuesta, y creo que eso también ha repercutido de forma negativa respecto al tema de salud mental, determinadas ansiedades, etc.
Y creo que se ve en general en todos los perfiles de esa época, sobre todo cuanto más jóvenes eran en aquel momento, que ahora tiene un impacto innegable”.
Y con todo ello, quedó cerrada una época dorada en la historia de YouTube España. Decenas de creadores que, en su mayoría, dejaron de subir vídeos.
Además de los mencionados, no hay que olvidar a GemmaTheFucker, Porexpan, Gominuke, KikilloVlogs (todavía en activo), Adriamusica96 (también en activo), Mark Miller, iLeoVlogs, PabloVlogs, Candela Pilú, Xurirux, Anna Gorse, Mymannymess, Manelvideoblogs, EstudioKatastrófico (en activo), Inesmellaman, Belena Gaynor, Adelita Power, Zeus Santorini, Juanmasaurus, MyChimyK, Todoelmonteesorégano, Christian Villanueva (en activo) o SantiAlone.
¿Dónde están ahora?
En la caja de comentarios del TikTok con el que empezábamos este texto, cientos de usuarios se manifestaban deseosos de volver a saber de esas figuras con las que una vez conectaron a un nivel muy intenso. Igual ocurre en antiguos posts de Instagram en cuentas olvidadas. “¿Por qué desapareció xxx?”, “¿Alguien sabe cuál es el instagram de xxx?”, “¿Por qué xxx borró sus vídeos?”, “¿Qué hace ahora xxx?”, “¡Por favor vuelve, YouTube te necesita!”.
Los usuarios se preocupan por ellos como si fuesen historias de jóvenes desaparecidos en la América profunda. En realidad, lo que les ocurrió fue exactamente lo mismo que nos pasó a nosotros… se hicieron mayores.
Ahora, muchas de esas personalidades han pasado de YouTube a un sitio, podríamos argumentar, mucho peor. LinkedIn.
Creadores como Gominuke, HolaJulen, Joaquín Reixa (aka OMGlobalNews), Chim López o EstudioKatastrófico dieron el salto a un mundo laboral en el que usaron de una forma u otra las habilidades creativas que ya lucieron aquellos días.
En otras palabras. Están trabajando.
Esa pérdida del aura misteriosa que desvela la más cotidana mundanidad puede resultar incluso más dolorosa que dejar a la imaginación sus paraderos actuales.
No obstante, y pese a que muchos añoren sus vídeos, es de celebrar el éxito profesional de muchos de ellos. Por ejemplo, Reixa comparte ahora vida con el también creador de contenido Julen Hernández (HolaJulen), y gestiona su propia productora en la que trabaja con viejos amigos como Holly Molly. En muchos casos, abandonaron sus nicknames de internet para hacer el rebranding con sus nombres reales. (De Xurirux a Xuri Fenton, etc).
Gominuke (Georgia Elliott) y Koala Rabioso también siguen dedicándose a la producción de contenidos, mientras que Chim López, por ejemplo, ahora es profesor. Juanmasaurus triunfa detrás de cámaras como representante de influencers, y Belena Gaynor se cuela en la pequeña pantalla como Digital Manager en Operación Triunfo.
Otros casos pueden dejarnos en shock por un paso a la adultez vivido de forma… distinta. Ejemplo de ello es PabloVlogs, exintegrante de Spanish Queens que ahora trabaja con contenido explícito en Onlyfans.
Otros nombres, por el contrario, mantienen el aura enigmática. Mariam Myops, por ejemplo, sorprende con su reinvención como estrella del rock, mientras que Candela Pilú sigue su camino con perfil bajo como creadora teatral.
¿Vuelven los vlogs diarios?
Pese a que nunca volveremos al YouTube del 2010, las modas siempre resucitan y parece que algo se cuece. Los vlogs diarios, formato que ha estado muy olvidado en los últimos años dada la potencia del contenido especializado, informativo o temático, puede estar viviendo un regreso.
Yellow Mellow, tras desprenderse hace años de ese nickname y reinventarse como simplemente Melo, está volviendo a encontrar ilusión por el videoblog diario tras una época de visible dificultad para encontrar el formato ideal con el que recuperar la rutina de subida. Carlos Peguer, mitad del éxitoso pódcast La Pija y la Quinqui, también apuesta por el vlog diario en su canal en solitario.
Así, vemos que resurge una reminiscencia de los contenidos de antes, aunque por supuesto, en un contexto totalmente distinto. El pasado, pasado es. Y hay que saber dejar ir.
La mayoría de plegarias de cientos de usuarios pidiendo a sus creadores favoritos que hagan un comeback no serán escuchadas, y está bien que así sea.
Muchísimas gracias a Koala Rabioso, Abbey C. y Joaquín Reixa por participar con sus declaraciones en este reportaje.
∞ YouTube 2010, forever in our memory ∞















