La IA como aliada para el conocimiento libre
Las inteligencias artificiales succionan información de la red sin pedir permiso, pero en el lado positivo, podrían ofrecernos una forma de aprender gratis, combatiendo la burbuja de los másteres.
Pocos graduados habrá en España que no sean conscientes del problema que existe con la educación superior en nuestro país. Hoy en día, raro es que a alguien le sea suficiente con un grado para encontrar un trabajo digno. La necesidad de hacer, al menos, un máster de especialización tras cursar cualquier carrera se considera una obviedad, además de una forma normalizada de retrasar en lo posible el paro o la precariedad inherente al empleo en España. Las universidades, tanto públicas como privadas, así como centros de estudios de toda clase son conscientes de ello, y por ello han brotado titulaciones hasta debajo de las piedras, muchas de ellas con unos precios más bien desorbitados. Los másteres son oro por muchas razones: no solo son un negocio seguro porque hacer un máster se perciba como algo obligatorio en la actualidad, sino porque la enorme inestabilidad laboral en España y la incesante incertidumbre son el caldo de cultivo perfecto para tener a miles de alumnos saltando de máster en máster al no ver otra salida a la situación de inseguridad laboral que actualmente invade y rompe a las nuevas generaciones del país.
Y a lo que voy es a que, esta situación explica uno de los motivos por los que me llama la atención y aprecio la filosofía del conocimiento libre; esa defensa de que toda la población, independientemente de su origen, estatus y renta, pueda acceder a información y conocimiento para instruirse en la materia que desee. Eso que ha logrado Wikipedia (hasta cierto punto), llevado a la máxima potencia. Puertas de universidades abiertas y libros digitalizados. Conocimiento al alcance de todos. Por supuesto, esto no quiere decir que menosprecie el trabajo de profesores. Al revés. El momento actual, en el que colectivamente disfrutamos de muchos más recursos educativos que antes gracias a Internet, pone en relieve la importancia de contar con buenos maestros y mentores, que nos instruyan y transmitan ese conocimiento bajo un contexto y de la forma adecuada para que sepamos procesarlo y utilizarlo.
No obstante, creo que siempre es mejor tener acceso a parte de la experiencia que a ninguna, y por ello, defiendo la idea del conocimiento libre, parte a su vez de la filosofía FOSS (software libre) y de la filosofía hacker. Creo que, observando el lado positivo de las inteligencias artificiales (sin pretender ignorar las evidentes consecuencias negativas que ya estamos conociendo), las IAs podrían ser de mucha ayuda en los caminos de autoaprendizaje, ya sea que la persona sea autodidacta por necesidad o elección propia. Al menos, si sirven para adquirir los conocimientos que ofrece un máster de casi 10.000 euros sin tener que pasar por el aro, ya nos estarían ofreciendo mucho. Pero, cuidado, no quiero decir que piense que las IAs pueden de alguna manera acabar con la burbuja de los másteres. Uno no entra a un máster solo por el conocimiento (de hecho, este puede ser el factor menos relevante). Uno suele entrar a un máster en busca de contactos, referencias, enchufe o consejo profesional personalizado, cosas que una IA no puede ofrecer. Pero, como digo, si al menos la parte del conocimiento nos la sacia un poco, eso ya es un pequeño corte de mangas a un sistema que extrae injustas sumas de dinero a unos jóvenes precarios a los que no les queda más remedio que agachar la cabeza.
Másteres salvavidas de parados y empresas en pérdidas
Adelantando ya que el resultado de mi pequeño experimento no es del todo satisfactorio, sí que creo que sirve para demostrar que las IAs pueden ofrecernos un buen punto de partida para comenzar un proyecto autodidacta.
Pongamos un ejemplo.
Hay varios másteres que me han llamado la atención, pero que tienen unos claros puntos negativos. Por un lado, sentí curiosidad por un diploma de experto en Tecnopolítica y Derechos en la era digital1 impartido por la Universidad de Barcelona. En este caso, el precio no era tan elevado (1.800 euros), pero se exige presencialidad, y yo no vivo en Barcelona. Por otro, me han interesado un par de másteres de periodismo de datos. Uno de ellos es el máster en Periodismo de Investigación, Nuevas Narrativas, Datos, FactChecking, Transparencia e Inteligencia Artificial2 que oferta la Universidad Rey Juan Carlos en colaboración con el periódico El Confidencial, y otro es el máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización3 de Unidad Editorial (El Mundo), en colaboración con la Universidad Francisco de Vitoria.
Estos másteres son caros (7.900 euros y 9.000 euros respectivamente), son títulos propios (un nivel de reconocimiento inferior al de los másteres oficiales) y despiertan un necesario escepticismo dado el obvio conflicto de intereses: medios de comunicación que, en plena era de pérdidas económicas para las empresas periodísticas, deciden abrir negocio creando sus propios másteres, a cambio de unas codiciadas prácticas en sus redacciones que, igualmente, no garantizan un puesto fijo al terminar.
Ejemplos con ChatGPT y Gemini
Pues bien, recordando lo dicho anteriormente de que en ningún caso, al menos de momento, el uso de una IA sustituye ni de lejos la experiencia de asistir a un máster presencial, podemos intentar que ChatGPT nos ofrezca enlaces a recursos online accesibles que cubran el programa formativo del máster que nos interesa.
Yo le he pedido enlaces a contenidos gratuitos, aunque incluso si combináramos con libros que tengamos que comprar en librerías o Amazon, la obvia diferencia de precio nos saldría a cuenta. Como prompt, indicándole el enlace al PDF con el itinerario del máster, le digo: “Accede a este PDF y dame una lista de enlaces o libros u otros materiales didácticos que me permitan aprender todo lo que abarca este posgrado”. ChatGPT comienza a darnos una lista de títulos y enlaces.
Comprobándolos uno por uno, veo que hay varios enlaces que no funcionan, encontrándome con varios 404. No tengo claro de si es porque el contenido ha cambiado de lugar o ha dejado de estar disponible, o si es que ChatGPT se lo ha inventado por completo.
Bueno, he aquí unos claros errores en su respuesta. Pero, ¿qué hay de los otros enlaces? En algunos casos ChatGPT sí que acierta indicándonos autores clave para la materia objeto de estudio, y también nos redirige a obras fundamentales relacionadas. Algunos de estos artículos académicos que me arroja están en ResearchGate, web en la que pude conseguirlos gratuitamente solo porque aún conservo activo un email institucional universitario (de no tenerlo no habría podido descargarlos). Pero bueno, algo es mejor que nada.
Como herramienta de acceso a contenidos gratuitos, ChatGPT es de ayuda (aunque irónicamente pueda ir en contra de esta misma filosofía si nos hace pagar la suscripción para resolver a nuestro prompt…). Además de enlaces a libros, también nos ofrece nombres de autores relevantes, como el de Gabriella Coleman en este caso.
Probé el mismo ejercicio con Gemini, la IA de Google, y el chatbot también me pasó enlaces a contenidos gratuitos muy interesantes relacionados con periodismo de datos, examinando por ejemplo las webs de instituciones u organizaciones internacionales de periodismo de investigación.
Gracias a Gemini, puedo encontrar por ejemplo el libro gratuito “Data Journalism Handbook” o una guía básica (eso sí, del 2010) sobre “cómo verificar información encontrada en línea”.
Concluyo diciendo que las inteligencias artificiales, de evolucionar un poco más, adquirir capacidad para navegar la deep web y, sobre todo, liberarse de condicionantes empresariales y servir verdaderamente a los intereses del ciudadano de a pie, pueden servir para contrarrestar un poco la presión para gastar cifras absurdas de dinero en estudios sin garantía. De momento, esto es una prueba de concepto, ya que unos cuantos enlaces a ResearchGate no sustituyen lo valioso de un máster, pero es prometedor ir explotando un poco más estas herramientas para poder aprender por nuestra cuenta (si es que eso sirve de algo en un país aquejado de titulitis como es España).










