Protectores cognitivos para la era de la polución mental
Grimes cree que vivimos en un entorno invadido de "amenazas psíquicas", sobre todo en el contexto de las redes sociales, y que necesitamos protegernos estableciendo barreras mentales.
En sus últimas intervenciones en entrevistas y pódcast1, la cantante canadiense Grimes —y también expareja de Elon Musk, dato que es relevante por el tema que vamos a tratar— está adoptando, de forma apreciable, una postura más crítica frente a las plataformas y redes sociales, acusando a Silicon Valley de extraer nuestra atención y perjudicar la salud mental del usuario.
Esta postura es llamativa ya que, desde hace varios años —concretamente desde que empezó su relación con Musk, con el que tuvo un hijo antes de separarse— Grimes ha usado la estética y discurso cyberpunk para nutrir su propuesta artística. Esta apuesta por el futuro distópico es visible tanto en su último álbum, Miss Anthropocene, como en el reciente videoclip con concepto de inteligencia artificial asesina kawaii que ha lanzado así como en sus tuits o intervenciones en medios.
Aunque sus ideas aceleracionistas han de entenderse como un juego artístico más que como una propuesta filosófica seria, Grimes lleva suscitando la polémica por todo este tema desde hace tiempo.
Es por ello que, como digo, llama la atención que ahora parezca moderarse un poco y admitir, sobre todo en relación a los miedos que siente como madre ante la seguridad y desarrollo sano de su hijo, adopte una postura más crítica frente al totalitarismo tecnológico de California, atreviéndose a exigir un desarrollo seguro de la IA con límites éticos.
Además, aseguró que otro problema es que es al propio Gobierno (estadounidense) al que más le interesa que a las empresas tecnológicas les vaya bien, sea como sea. Esto, en la era Trump y con la infame foto de los líderes de Microsoft, Facebook y Amazon bendiciéndole en su toma de posesión, cobra mucho sentido.
En este contexto, la escuchamos decir que tal vez deberíamos poner límites de tiempo en pantalla para los menores de edad, o que la terminología de “feed” en redes sociales es un macabro concepto sobre engordarnos con basura mental como cerdos.
Guardaespaldas digitales
En Doomscroll, el programa de entrevistas del artista y escritor Joshua Citarella, Grimes materializó su idea de protector cognitivo de manera performativa. Acudió a la entrevista con un hombre trajeado que se mantuvo de pie, detrás de ella, en una esquina pero visible en plano en todo momento. No se mencionó su presencia hasta un rato después de empezar la entrevista, causando intriga en el espectador y un efecto cómico, al parecer que la artista había acudido con un guardaespaldas a la entrevista pese a que tal cosa sea obviamente innecesaria.
Fue cuando empezaron a hablar de los riesgos del contenido basura en redes así como de la manipulación mental que uno puede sufrir como resultado de la exposición a los algoritmos cuando Grimes explicó que se trataba de su “agente de seguridad cognitiva”. Pero, ¿de dónde sale esta idea?
En la caja de comentarios, el usuario @Acidlib nos salva aportándonos un valioso contexto:
“Ella literalmente lo llamó su “agente de seguridad cognitiva”, que, si tengo que adivinar, es un guiño al concepto de los “cognitopeligros” [cognitohazards] (de ahí el “sí, sí, ‘no pienses en ello’”). Como contexto extra: Grimes y Elon se conocieron después de que Elon pensara un juego de palabras mezclando un estilo artístico histórico francés (“rococó”) y el cognitopeligro ficticio más conocido (“el basilisco de Roko”), y se diera cuenta de que Grimes ya había tuiteado el mismo chiste/frase (“rococó basilisco”)”.
En varios momentos de la entrevista, vemos que Grimes pide la ayuda de este extraño guardaespaldas psicológico para que le diga qué debería decir respecto a un tema u otro, o que le asesore sobre si un comentario es oportuno o no. El resultado es bastante gracioso, ya que es como si la cantante no pudiera pensar por sí misma a veces.
Aunque no hay que sobreanalizar esto dado que es simplemente una especie de performance artística, su idea de protectores cognitivos me resulta muy interesante. Estoy de acuerdo en que vivimos rodeados de “psycho-hazards”, esto es, amenazas intangibles y conceptuales que provienen de la publicidad, de las falsedades de ChatGPT, de los algoritmos adictivos, de los mensajes extremistas y de los vídeos de 30 segundos que son bombas de azúcar mental.
“Al manipular la información, los hackers pueden alterar nuestra percepción de la realidad de manera sutil, sin necesidad de lanzar un virus o un gusano de red” - Dartmouth College, 2002.
En otras palabras, no solo vivimos rodeados de contaminación en el mundo físico sino también de basura digital2, proveniente de un capitalismo extractivista que, tras expandirse al máximo en el mundo físico, da el siguiente paso colonizando cerebros y extirpando datos, atención —es decir, tiempo de trabajo no remunerado para sus algoritmos— y, en definitiva, energía mental.
La idea de protección cognitiva (diferenciada del de guerra psicológica) no es única de la canadiense, aunque sí que es destacable el uso en el contexto individual en lugar de social o masivo. Por ejemplo, en Internet podemos encontrar un misterioso “Foro para la Educación y Seguridad Cognitiva” (COGSEC)3, del que no existe mucha información y que se define así:
“COGSEC.org fue fundado como respuesta a un llamado a la acción en un testimonio de 2017 ante el Subcomité de Ciberseguridad del Comité de Servicios Armados del Senado, presentado por Rand Waltzman. El testimonio, titulado ‘La instrumentalización de la información’, detallaba complejas amenazas psicosociales en el entorno informativo, que se ven agravadas por actores estatales y las redes sociales".
Así, podemos ver otros antecedentes en el uso de este concepto en Waltzman4 (2017), con el uso del término “hackeo cognitivo” en referencia a campañas de desinformación en redes, así como en una investigación del Dartmouth College en 2002.
“Seguridad cognitiva (COGSEC) es un campo nuevo que se centra en esta frontera en evolución y plantea que, en el futuro, investigadores, gobiernos, plataformas sociales y actores privados estarán metidos en una carrera armamentística constante para influir —y proteger de la influencia— a grandes grupos de usuarios en línea” - Waltzman.
Aunque estos actores hablan de hackeo cognitivo refiriéndose más a desinformación política o manipulación de mercados, podemos extrapolarlo al secuestro de la atención perpetrado por Facebook y otros gigantes de las redes.
¿Preocupación genuina o rebranding mediático?
Como decía antes, yo veo el discurso presuntamente intelectual, experimental y protecnológico de Grimes más como una herramienta de marketing artístico que como un discurso realmente formado. Es por ello que dudo sobre cuánto hay de real en sus preocupaciones manifiestas y cáanto hay de exigencia por parte de PR para que afloje sus declaraciones y no se ponga en contra a una base de fans que, como cualquiera, teme perder sus trabajos por la IA.
Vaya, que estaba corriendo el riesgo de ser demasiado cínica y perder seguidores al mostrar cómo de bien se lo pasa jugando con la IA mientras los centros de datos que le dan vida gastan agua y electricidad a mansalva y el ciudadano medio no puede pagar el alquiler. Su imagen pública lleva cayendo en picado desde que se relacionó con el billonario ahora propietario de Twitter/X, sobre todo porque parte de su base de fans creía que ella era comunista o cerca de ello, cosa que la artista ha tenido que desmentir.
Tampoco hasta qué punto la conversación que ha hecho recientemente con el equipo de Opal, una app de desconexión e higiene digital, ha ocurrido de forma orgánica —ella dice que no le han pagado, que es fan de su producto y que debería usarse en las escuelas—. Tampoco sé si su discurso sobre protección mental va a acabar como herramienta publicitaria para vender servicios adicionales de bloqueo de anuncios y AI slop.
En cualquier caso, el concepto de “seguridad cognitiva”, aunque sea solo un rebranding potente de la ya desgastada “salud mental”, me parece muy curioso porque, en cierto modo, a mí también me gustaría tener un agente de protección que me quitase de las manos cualquier contenido radiactivo de Internet, como un padre que le quita a un niño el chicle que acaba de coger del suelo.
Terrorismo dopamínico
En la charla con el fundador de Diseño de Opal, Grimes critica el lenguaje “deshumanizador”· que se usa en Silicon Valley —desde “usuarios” a “feed”—, lamenta los peligros de las pantallas para el desarrollo cognitivo saludable de los menores, habla de “terrorismo dopamínico”, comenta la idea de los espacios libres de teléfonos —como lo que eran antes las salas sin humo— y reivindica su resistencia a generar “contenido” como artista —”Yo no hago cosas fácilmente digeribles, yo hago arte”— algo que causa ansiedad entre los cantantes, que se ven obligados a dedicar incluso más tiempo a la promoción en redes que a la composición en sí. Grimes dijo que esto era algo “triste” y que era como “chuparle la po*** al algoritmo”.
Grimes indica que pasó un tiempo fuera de las redes sociales —con ayuda de Opal—y que “cambió su vida”. Empezó a recuperar su capacidad de atención y a poder volver a leer. Además, indica que tras ir haciendo pausas de unos meses de las redes, al volver se da cuenta de que las personas están hablando de los mismos temas, como si el debate online fuese un bucle infinito de las mismas ideas regurgitándose de distinta forma.
“Me di cuenta de que cada cosa que me salía en el feed era un anuncio, incluso si venía de una cuenta que sigo”, comenta Elijah, lamentando que las redes se han convertido en un escaparate en el que todo el mundo quiere venderte algo, ya sea una camiseta o su propia personalidad. Grimes contesta que debería haber una mayor diferenciación entre el influencer realmente capaz de crear algo y el slop.
Considero muy positivo que se estén teniendo estos debates sobre el uso sano de la tecnología y sobre el papel activo de las big tech de Silicon Valley en el deterioro de la salud mental de los usuarios. Tanto si Grimes busca reposicionarse de forma egoísta en el mercado cultural como si realmente quiere usar su posición de privilegio para tratar de iluminar un poco el camino, yo seguiría con atención sus próximas intervenciones.
La incursión de Grimes en la élite ideológica criptopunk es total. Hace poco la vimos pinchando música de ascensor en un DJ set que le ponía banda sonora al viaje de setas alucinógenas que se pegó en directo Bryan Johson (el millonario friki del antienvejecimiento que se inyecta sangre de su hijo). Aunque algunos fans se mueren del cringe, creo que podemos ver todo esto como una nueva forma de performance digital, en la que el artista juega deliberadamente con la ironía y con las percepciones que puede transmitir un post o stream en redes.
Algunos ejemplos son su entrevista en Doomscroll, el pódcast del teórico cultural Joshua Citarella, su participación en la mesa de debate de Artist and the machine, o su conversación con los creadores de la app Opal.
También podemos mencionar la “contaminación semiótica” de la que hablaba Mark Fisher, refiriéndose sobre todo a la publicidad y marketing omnipresente en todos los espacios, que podemos trasladar también al ruido de memes, shitpost y manipulación en redes.
https://www.cogsec.org/about-2
https://www.rand.org/pubs/testimonies/CT473.html







