Crece el consumo de música electrónica: tecnología chamánica del neoritual
El imparable crescendo de la música electrónica y de las pistas de DJset en Soundcloud pueden indicar un aumento del viaje sónico como ritual espiritual moderno.
El otro día, la plataforma de streaming SoundCloud lanzó su “Informe de Inteligencia Musical 2026”1 analizando sus datos de 2025, un esfuerzo de marketing que llevan haciendo varios años con el que arrojan algo de info sobre tendencias actuales, predicciones y proyecciones.
Aunque no suelo utilizar SoundCloud, me decidí a echarle un ojo y sí que hubo algo que me llamó la atención. Principalmente, el hecho de que el género de música electrónica no deja de aumentar en presencia y velocidad (aumento de los beats por minuto), así como el aumento de pistas catalogadas como DJ set.
A partir de esto, me gustaría especular un poco sobre las posibles razones por las que se viene produciendo un crecimiento continuado de este estilo, aunque mi tesis ya se puede deducir por el título del texto.
La música electrónica crece en oyentes y velocidad
Según los datos aportados por SoundCloud, y centrándonos un poco en Estados Unidos, vemos que aunque en este país el hip hop sigue siendo el género más escuchado, como viene siendo habitual, “la música electrónica es la de más rápido crecimiento, representando un porcentaje mayor de todas las escuchas por tercer año consecutivo”.
Así, subestilos como el hard techno, el hardtekk o el schranz crecen en popularidad, y en concreto, “las reproducciones de temas etiquetados como ‘hardtekk’ crecieron un 75% en los dos últimos años”.
En principio, este aumento en popularidad de la música electrónica sería general entre las plataformas de streaming. Según un artículo de la empresa CapCut, también en Spotify la “música electrónica ha visto un aumento constante a medida que más gente disfruta de sus beats energéticos y creativos”2. Asimismo, también en la plataforma sueca crecen otros subestilos digitales como el lo-fi, el vaporwave, o el hyperpop.
Volviendo al informe de SoundCloud, leemos que:
“El auge de la música electrónica continúa imparable en 2026. En los últimos tres años, ha sido el género de mayor crecimiento en SoundCloud, representando ahora una cuota de reproducciones un 6% mayor que en 2022.
Las subidas de géneros de hard techno, como “#hardtekk”, “#schranz”, “#makina” y “#240”, aumentaron un 57% en 2025, con un aumento del 83 % en las subidas de schranz, una variante alemana oscura y con mucha distorsión”.
También regresa un subgénero electrónico, el dubstep, tras caer en popularidad durante varios años después de su auge en los primeros 2010s. Los temas de este estilo aumentaron un 35% en 2025.
No solo sube el consumo de música electrónica en un 7% en Estados Unidos, sino también la velocidad media de estas obras sonoras:
“El porcentaje de temas de hardstyle, hardcore y hardtekk que superan los 180 BPM ha aumentado en los últimos tres años, a medida que productores y DJs llevan al límite la música electrónica más intensa”.
En Reino Unido, la música electrónica sí que ha sido el género más escuchado en 2025, a la vez que el trance y el house continúan una tendencia ascendiente de varios años. A nivel global, en 2020, “aproximadamente una de cada cuatro pistas subidas a SoundCloud pertenecía a un género electrónico. En 2025, fue más de una de cada tres”.
Así todo, y pese a una creciente riqueza en variedad de subgéneros y localismos, “el futuro se ve cada vez más electrónico”, sentencian desde la empresa de streaming.
El DJ, gatekeeper necesario ante una oferta infinita
Paralelamente a la tendencia hasta ahora comentada, SoundCloud también señala que han aumentado en un 39% frente al 2024 la cantidad de pistas subidas etiquetadas como “DJSET”, es decir, pistas de larga duración correspondientes a sesiones de DJ’s.
Esto, unido al ascenso de la música electrónica, puede hablarnos de un momento actual de abrazo a lo digital y artificial como escapismo del mundo real, unido a un resurgimiento de la figura del DJ como guía para el disfrute musical unido a una sensación de comunidad y curatoría.
Se me ocurre leer este aumento de DJsets de dos formas distintas: la primera, desde el punto de vista del tecnochamanismo, que ve al DJ como guía espiritual en un viaje sensorial en el que uno puede refugiarse frente a una realidad social fragmentada en la que el capitalismo ha destruido los lazos comunitarios a muchos niveles.
La segunda lectura, menos poética pero también por ello quizá más acertada, es la del ascenso de la curatoría artística como actividad imprescindible para afrontar el inabarcable boom de contenido que se sube a las plataformas día tras día. Como indica el informe, “más de 100.000 pistas nuevas se suben a los servicios de streaming a diario”.
Igual que en otros planos como el literario, periodístico o audiovisual, la figura del curador digital está ganando fuerza como persona que recomienda los mejores contenidos, y facilitan al usuario o lector acceder a aquello que merece la pena dentro del mar infinito de contenido online, cada vez más inundado de slop o basura de inteligencia artificial3. Newsletters y listas semanales como cura al scroll infinito.
Así, el DJ se torna la mejor opción para acceder a la mejor música y a una experiencia de escucha más humana, frente a las listas algorítmicas.
Como extra, una tercera lectura podría hablarnos de una necesidad de consumir más en menos tiempo: ante la enorme cantidad de música disponible, un DJ puede reproducir muchas canciones en poco tiempo haciendo sonar solo unos pocos segundos de cada una; un scroll de TikTok versión live musical.
El DJ set como rito espiritual para la Gen Z
Explorando la lectura espiritual, aprovecho para comentar un concepto que me resulta personalmente fascinante, el del “tecnochamanismo”.
Es una idea bastante común y compartida la de que la música tecno, y por supuesto subgéneros como el trance, sirven precisamente como método de inducción a un trance que puede tener connotaciones espirituales, especialmente para una población desprovista de vida religiosa, desangelada, que busca desesperadamente un sentido o significado frente a un sistema capitalista opresor que suprime cualquier atisbo de conexión humana en la vida diaria, y que elimina cualquier elemento trascendental con su ciclo de producción.
Como explica Clara Pakman en “Technoshamanism: Remixing Shamanism in Rave Culture”4:
A primera vista, el chamán comparte algunos paralelismos convincentes con el DJ rave. Primero, altera el tempo y la complejidad de su música para inducir estados alterados de conciencia (EAC).
La idea central del tecnochamanismo se centra en el DJ como un “navegador armónico”, que está “a cargo del estado de ánimo/mente del grupo” y “percibe cuándo es el momento de animar, desanimar, etc., tal como lo hacía el chamán en los buenos tiempos tribales” (Rushkoff, p. 116, 121).
De esta forma, podríamos ligar un auge del formato DJset a la búsqueda de actos comunales en una generación aislada por las redes sociales.
Esta idea tecnochamánica puede explicar el gusto por el DJset: “La búsqueda de significado de la rave a partir de fuentes primordiales imaginarias funciona como una crítica válida de la vida moderna y demuestra cuántas personas se sienten insatisfechas con sus condiciones contemporáneas”, indica la investigadora.
No obstante, y como reconoce la propia Pakman, aunque el concepto de tecnochamanismo puede ser útil para hacer esta crítica social, no hay que pasar por alto que la idea de DJ como chamán no es acertada a nivel histórico y peca de colonialista, al sugerir que todas las tradiciones chamánicas comparten una suerte de plano visceral común (aquel al que accedería el asistente a la rave) que en realidad no existe, ya que las tradiciones chamánicas de las distintas tribus pueden presentar ideas completamente distintos unas de otras.
Como advierte Terence McKenna, mencionado por Pakman:
“Atribuir una similitud fundamental a una amplia gama de prácticas no occidentales es la función más problemática del término «chamanismo» y la principal razón por la que algunos académicos argumentan que no debería utilizarse en absoluto”.
Es por ello que, según Pakman, “el tecnochamanismo no es una definición rigurosa del chamanismo, sino que se entiende mejor como una metáfora que busca asociar el rave con un «pasado olvidado» idealizado como método para criticar la falta de sentido y comunidad en el mundo industrial moderno”.
Desprovistos de vida espiritual en una sociedad consumista que promueve la superficialidad, la sesión de DJ se convierte en uno de esos rituales cuya desaparición ha dañado a la sociedad, como advierte el filósofo Byung-Chul Han5.
Así todo, y pese a la errónea generalización que implica el uso del concepto chamánico, podemos pensar que la fiesta conducida por el DJ sirve como lugar de encuentro de unas personas dañadas por la ausencia de comunidad y propósito que genera el sistema. Siendo Brat, de Charli XCX, álbum inspirado en la cultura club, uno de los álbumes más populares del 2024, vemos que la cultura rave puede estar experimentando un revival, aunque a riesgo de quedarse en solo un trend comercial más.
La fórmula social permea también las plataformas de streaming
Aunque ya he comentado todo lo que me resultaba más interesante del informe de SoundCloud, hay un detalle más que también se puede comentar: la cada vez mayor importancia de la mecánica social en el consumo. Las plataformas digitales introducen modos sociales que nos permiten ver la actividad de nuestros amigos o perfiles que seguimos.
Desde Spotify o SoundCloud con sus sistemas de perfiles, hasta neobancos como Revolut o plataformas cripto como Binance, que introducen funciones de gamificación y red social para consultar movimientos de nuestros contactos.
La manera de la que esto se relaciona con SoundCloud es que, según la plataforma, el “descubrimiento social” cobra cada vez mayor importancia:
“La arquitectura de redes sociales de SoundCloud fomenta deliberadamente esta exploración, y el efecto es potente. Cuando un oyente reproduce una canción de la lista de “Me gusta” de otro usuario, es más probable que reproduzca música fuera de su género más escuchado y es tres veces más probable que le dé “me gusta”, la reenvíe o la comente”.
Es decir, los artistas necesitan cada vez más entrar en esta suerte de círculos sociales dentro de las diversas plataformas, para conseguir influencia y reproducciones. No es suficiente que la gente te escuche; las reacciones, el engagement, son la moneda del ecosistema virtual.
SOUNDCLOUD MUSIC INTELLIGENCE REPORT 2026. https://docs.google.com/presentation/d/1wcI3Nzq9VYx6s9EDlWwkc8EyfsAR0cOPK7PRQo0Qm5A/edit?pli=1&slide=id.g3c7256d4651_0_0#slide=id.g3c7256d4651_0_0
The 5 Top Spotify Genres People Are Loving Right Now. https://www.capcut.com/resource/top-genres-on-spotify#The%205%20most%20listened-to%20genres%20on%20Spotify
Ejemplo de la creciente relevancia del curador como figura cultural en la actualidad, la newsletter ZonaFranka.
“Technoshamanism: Remixing Shamanism in Rave Culture”. https://bpb-us-e1.wpmucdn.com/journeys.dartmouth.edu/dist/8/4292/files/2023/02/Technoshamanism_-Remixing-Shamanism-in-Rave-Culture-.pdf
“La desaparición de los rituales”, Byung-Chul Han. https://sociologiac.net/2024/09/30/the-disappearance-of-rituals-byung-chul-han/






